12 RETOS SUPERADOS EN EL ÚLTIMO AÑO QUE ME HAN TRANSFORMADO

Hace unos días fue mi cumpleaños y me apetecía seguir en la línea del año pasado compartiendo por mi cumple un post algo más íntimo y personal que aquellos que acostumbro a publicar.

Si el año pasado fueron 30 curiosidades, miedos e historias sobre mí que no conocías, este año te comparto 12 grandes retos a los que me he enfrentado desde entonces.

Reflexiones… ¿de fin de año?

Normalmente termino el año reflexionando sobre las cosas que he conseguido, objetivos cumplidos y hacia dónde quiero dirigirme en el siguiente para empezar a moverme en esa dirección.

Hacerlo es algo que me produce una gran satisfacción, porque me ayuda a darme cuenta de cómo he evolucionado en ese tiempo.  Lo curioso es que por lo general, es mucho más de lo que en un primer momento hubiese imaginado que fuera posible.

Y es que cada año nos enfrentamos a nuevos retos que nos invitan a superarnos, a aprender y a descubrir nuevas facetas nuestras que desconocíamos para convertirnos en mejores personas. Lo que ocurre es que pocas veces reparamos en ello.

Porque dime, ¿cuándo fue la última vez que fuiste consciente de tus logros y los celebraste?

Creo que es interesante de vez en cuando echar la vista atrás y reflexionar sobre todo aquello a lo que nos hemos enfrentado y hemos conseguido, porque pocas veces le damos valor.

Este último año, sin embargo, no tuve la posibilidad de despedir el 2017 haciendo tal ejercicio. Ni con este ejercicio, ni con uvas ni celebración de Nochevieja, porque pillé una gripe que me dejó en la cama durante varios días y aún me siguió afectando durante un par de semanas.

Para cuando me puse a escribir sobre mis logros del último año, estaba casi más cerca de mi cumple que del 2017.

Entonces pensé que en realidad tenía más sentido hacer esas reflexiones al cumplir un año más que al llegar a su fin el calendario. ¿No crees?

12 grandes retos a los que me he enfrentado en el último año y me han ayudado a acercarme a mi mejor versión

He celebrado mi cumple feliz. Sintiéndome contenta y orgullosa de todo lo que había conseguido en estos últimos 12 meses. Así no pesa cumplir años 😛

¿Quieres saber por qué?

1. Relanzamiento del blog en 30 días

A priori, pudiera parecer que este logro de relanzar el blog en 30 días no fuese particularmente destacable, pero para mí tuvo un gran impacto porque cuando me lo propusieron, a principios del año pasado, me parecía imposible. ¡Si hacerlo la primera vez me había llevado meses!

Prácticamente suponía empezar de cero el blog y hacerlo de nuevo.

Igualmente, me puse a trabajar con la firme idea de conseguir ese propósito. Si me lo proponían era porque lo podía hacer.

Y así fue. Lo logré. 🙂

Entonces fui consciente de la importancia de trabajar con foco y de cuánto me habían limitado algunas creencias la primera vez. Entendí la importancia de trabajar con alguien que desde fuera me empujase a dar más de mí, como había hecho Antonio G al proponerme este objetivo al comenzar su programa de mentoring.

2. Terminar la Spartan Race

La Spartan Race es una carrera de obstáculos. Divertida y dura a partes iguales.

Alrededor de 7 km y más de 20 obstáculos de todo tipo, entre los que había ríos que atravesar, vallas que saltar, cuerdas para trepar, rampas, peso…

Cualquiera que me lea pensará que soy una aficionada al running, pero la realidad es que me aburre mucho correr.

¿Por qué me apunté entonces?

Lo que me llamaba de esta carrera era el hecho se superar las distintas pruebas que se me presentasen en el camino. Quería ponerme a prueba, a nivel físico y mental. Ver hasta dónde era capaz de llegar. Mi reto era terminar la carrera sin ninguna lesión, con eso me conformaba, jeje.

Durante unos meses me estuve preparando con ejercicios específicos que había encontrado en internet. Y parece que el esfuerzo dio sus frutos porque ¡lo conseguí!

La satisfacción que sentí al cruzar la línea de meta fue brutal. Estaba reventada, pero llena de adrenalina y energía. Tan sólo quería tirarme en un sofá y descansar. Recuperarme para… ¡volver a repetir!

Algo tiene esta carrera que engancha 🙂

Aquí estamos antes de empezar la prueba, muy felices y sonrientes. No teníamos tan buena cara al terminar, jaja

spartan race

3. Cambiar mis hábitos alimentarios

Cuando el año pasado estuve recorriendo Sudamérica fui consciente de lo que es sentirse bien en un cuerpo sano.

Supe lo que es comer sintiendo que me alimentaba. Tenía energía.

Experimenté lo que supone hacer una digestión sin dificultad, sin la sensación de que iba a explotar o de que la comida me caía como una piedra en el estómago.

Dejé de tener tantas dificultades para dormir por digestiones pesadas.

E incluso desaparecieron mis reacciones en la piel.

Eso era lo que me pasaba normalmente cuando comía desde que era pequeña. Unas veces más, otras menos… Llegué a acostumbrarme a ello hasta el punto de verlo como algo normal.

Por eso sentirme tan bien en Sudamérica, con la sensación de que todo funcionaba como tenía que funcionar, era algo algo nuevo.

Cuando regresé a España esperaba seguir así de bien. ¿Por qué no, si en el pasado los médicos me habían dicho que era por el estrés? Si ya no vivía con el mismo estrés de antes seguiría sintiéndome igual de sana en casa.

Eso pensaba yo… La realidad con la que me topé fue muy distinta.

Al volver a España los síntomas que siempre había tenido se multiplicaron y empecé a tener otros nuevos. Era como si nada de lo que comiera me sentase bien. Era desesperante. Sentía que mi cuerpo estaba llegando al límite y psicológicamente me afectaba el hecho de sentirme enferma casi cada día y empezar a perder peso.

Empecé entonces una ruta por distintos médicos que aún sigo recorriendo, porque el diagnóstico aún no está confirmado, pero encaja con la celiaquía (algo que ya sospechó mi pediatra cuando era pequeña, sólo que por algún motivo lo terminó descartando y yo seguí comiendo de todo, claro).

Y si bien la primera prueba ha dado negativo para celiaquía, aún espero los resultados de otra. E igualmente podría tratarse de una intolerancia al gluten no celíaca.

El caso es que en julio empecé una dieta sin gluten y mis síntomas desaparecieron 🙂

No ha sido fácil dejar de comer gluten y cambiar totalmente mis hábitos de un día para otro, porque yo no sabía lo que era hacer dieta. Me encanta probar platos nuevos y en bares y restaurantes me veo ahora mucho más limitada, pero el hecho de sentirme bien compensa.

Además, he hecho un curso de alimentación saludable y cada vez voy incorporando más frutas y verduras a mi dieta y me siento mejor.

Quién me iba a decir que cambiar de dieta en Sudamérica, de forma inconsciente, me ayudaría a descubrir que había alimentos que comía a diario que me sentaban mal.

4. Pasar 10 días en un retiro de meditación Vipassana

Cuando oí hablar por primera vez de los retiros de meditación Vipassana supe que algún día terminaría haciendo uno de ellos.

Algún día, porque en aquel momento no me sentía preparada.

Pensaba que tenía que ser más fuerte y estable mentalmente para pasar 10 días en silencio, sin hablar y sin estímulos externos, meditando alrededor de 10 horas diarias, sobre todo teniendo en cuanta que hasta entonces no había sido capaz de meditar más de 20 minutos seguidos.

Dos años más tarde me sentí preparada. Aún no había conseguido meditar mucho más, pero algo me decía que era el momento y que podía. Así que me inscribí en uno de esos retiros.

Unos días antes de comenzar me empezó a dar miedo no saber cómo reaccionaría mi mente en esas circunstancias. Me preguntaba si me jugaría malas pasadas, si tendría que abandonar por ser demasiado duro.

Estando allí experimenté todo tipo de sensaciones y sentimientos encontrados: calma, fuerza, sorpresa, frío, calor, dolor, cosquillas, paz…

Y pese a la dureza y desesperación en algunos momentos, el último día llegó.

La experiencia mereció la pena.

Me ayudó a darme cuenta de hasta qué punto lo que pensamos sobre los estímulos y cómo reaccionamos antes ellos tiene impacto en lo que sentimos. Soy más consciente del poder que tiene la mente en la forma en la que vivo mi día a día.

Desde luego, si la Spartan Race supuso un desafío a nivel físico y mental, el retiro Vipassana lo fue a nivel mental y espiritual.

reto retiro vipassana

5. Lidiar con mis primeros haters

Al abrir el blog me daba mucho miedo exponerme. ¿Qué pensaría la gente de mí? Llegué a preguntarme hasta qué punto podría llegar a afectarme recibir críticas o comentarios negativos.

Y bueno, tuve la posibilidad de descubrirlo al recibir los mensajes de mi primera hater.

Muchas artesanas me escriben dándome las gracias o felicitándome por mi labor. Algunas comparten parte de su historia conmigo, y eso es algo que me hace mucha ilusión. Esos mensajes me cargan de energía y me animan a seguir adelante. Hasta he creado una carpeta para archivar los correos que se llama “Lectores que me dan energía”.

Pero no todos los mensajes son bonitos y tan positivos, y cuando una está un poco de bajón o más sensible, duelen. Sobre todo al darte cuenta de que no hay ninguna crítica constructiva detrás de ellos y están hechos con la mera intención de hacer daño.

La primera vez que esto me pasó, me pillé un rebote enorme. Yo decía, ¿pero qué le he hecho a esta mujer? ¿Por qué me habla así?

En aquel momento sentí la necesidad de responderle, pero a la vez no quería dedicarle ni un minuto de mi tiempo a esta persona.

No contesté inmediatamente, pero al final lo hice. Quise responder y dejar zanjado el asunto con el que sería el primer y último mensaje dirigido a esta mujer. Independientemente de cómo reaccionase ella, yo no lo daría más vueltas.

He de reconocer que esa tarde me costó no darle más vueltas. Me cuesta entender qué necesidad tiene alguna gente de escribir a otros para hacer daño y sentía rabia y pena a partes iguales. Pero afortunadamente esos sentimientos me duraron poco.

Al día siguiente me levanté como si nada hubiera pasado 🙂

Y he de agradecer mucho el apoyo que en ese momento me brindaron mi tutor y compañeros del mentoring.

Hay quien me dijo que lo que había ocurrido era una magnífica señal de que estaba haciendo las cosas bien. Estaba empezando a destacar.

Me costó asimilar eso en aquel momento. No lo veía, pero lo cierto es que llevaba razón, porque fue allá en mayo cuando realmente el proyecto empezó a despegar, a partir del mensaje de mi primera hater 🙂

6. Proponerme llegar a los 1000 suscriptores en este primer año y superar los 3000

Cuando empecé este proyecto, como viene siendo habitual cuando se empieza en el mundo online, no me leía prácticamente nadie. También es verdad que prácticamente nadie sabía que existía. Y no tenía muy claro qué o cómo hacer para ponerle remedio a la situación.

Fui descubriendo qué me funcionaba al ir poniendo en práctica lo que aprendía y me proponía en el mentoring del que formaba parte y que comencé con menos de 300 suscriptores.

A día de hoy, ¡somos más de 3000! Y mira que superar el reto de los 1000 suscriptores que me propusieron lo veía lejano…

¿El secreto?

La creación de contenido y la publicación de anuncios en Facebook. Facebook Ads ha supuesto un punto de inflexión en mi proyecto, hay un antes y un después claro en lo que al crecimiento del mismo se refiere. Lanzar anuncios en Facebook me ha ayudado mucho más de lo que podía llegar a imaginar para atraer nuevos miembros a la comunidad 🙂

7. Mis primeras consultorías online

Empezar a ofrecer mis servicios online también supuso todo un reto porque de nuevo me asaltaron mil miedos e inseguridades y empecé a sufrir del tan famoso síndrome del impostor: ¿Y si no estaba lo suficientemente preparada? ¿Y si mis propuestas no servían para nada? ¿Y si los artesanos no quedaban contentos?

Afortunadamente y como tantas otras veces, no dejé que esas barreras mentales me frenasen. Actué igualmente y entendí que no tenía tanto de lo que preocuparme. Sí que podía ayudar a los artesanos y darme cuenta de eso y experimentarlo supuso un chute de energía brutal, porque me gusta sentirme útil.

Pensar que lo que hago realmente sirve para algo y para ayudar, ya no solo a una persona en particular, sino al mundo de la artesanía para que ésta sea valorada y respetaba supone una satisfacción enorme para mí 🙂

8. Lanzar mi primer curso online

Al empezar a trabajar con los artesanos fui consciente de que muy pocos se habían parado a reflexionar sobre el tipo de cliente al que querían dirigirse en internet. Y eso es algo fundamental para que cualquier proyecto que se emprenda online pueda llegar a alguna parte.

Conocer al cliente ideal es la base sobre la cual construir todo lo demás.

Por eso, después de haber propuesto ese ejercicio de definición del cliente ideal en algunas consultorías decidir condensar toda la información en un curso. Eso me permitiría ayudar a más artesanos de una vez y dio lugar al nacimiento de Tu Cliente Handmade, mi primer hijito digital.

El feedback recibido ha sido tan positivo que ya me he animado a sacarlo de forma ilimitada, para cualquiera lo quiera cursar.

Así que si te quedaste con las ganas de formarte en las ediciones anteriores, puedes hacerlo ahora 😉

9. Mi primera entrevista en vídeo

A pesar de que a día de hoy a muchos le resulte extraño imaginarme así, siempre he sido una persona muy muy tímida. Hasta el punto de darme vergüenza pedir un vaso de agua en un bar o hacer una llamada telefónica.

Imagina lo que suponía para mí salir en fotos o en vídeos. Algo impensable, yo era de las que me escondía.

Aún recuerdo el día en que la novia de mi hermano me propuso grabarle un vídeo para la presentación de su tesis doctoral. Ufff, no. Me daban escalofríos de pensarlo. Pero era para mi hermano… ¿cómo iba a decir que no?

Como yo estaba viviendo en Alemania en aquel momento y no podría acompañarlo aquel día, al igual que otros amigos , que tampoco podrían estar presentes, apareceríamos deseándole lo mejor y dándole la enhorabuena en la pantalla tras la presentación.

Era pensar en que todos lo verían y al darle al botón del play para comenzar a grabarme se me trababa la lengua, se me secaba la garganta y empezaba a gesticular como si no hubiera un mañana de los mismos nervios, ¡y eso que sólo se trataba de grabar un par de minutos! Toda la tarde me llevé. Un show.

Pero después de todo, grabé y envié el vídeo. Eso es lo importante. ¡Actué a pesar del miedo!

Y es que si hay un buen motivo por el cual ponerme delante de la cámara ese propósito y esa ilusión me pueden más que el miedo y me llevan a actuar igualmente.

Por eso en el último año me he animado a hacer alguna que otra entrevista.

En la primera estaba bastante nerviosa, y eso que conocía Álvaro bien. Ya poquito a poco se me fue olvidando que me estaba grabando, menos mal.

Puedes verla aquí.

La cosa es que para mi sorpresa, ¡terminé disfrutando!

Al ir ganando seguridad ante la cámara me va costando cada vez menos exponerme. Me estoy acostumbrando a verme y a escucharme y estoy dejando de ser tan crítica conmigo como lo era antes.

Además, ya he asumido que no voy a gustar a todo el mundo, y cada vez me va importando menos lo que piensen los demás. ¡Eso sí que es todo un logro!

Si es que ya me lo decía Javier Manzaneque, que es experto en marketing en vídeo y el tutor que me ha estado ayudando este último año: el miedo a la cámara no es tal sino el miedo enfrentarnos a nosotras mismas.

Ya en la última entrevista que me hicieron me veía mucho más suelta. Estuve charlando con Valentina sobre cómo empezar a digitalizar un negocio de artesanía tradicional. Y como creo que el tema te puede resultar de interés si es que no la has visto, aquí te dejo el vídeo de nuestro encuentro 😉

10. Mi primer Facebook en directo

Al ir superando el miedo a la cámara me llené de coraje para un día coger y darle al botón del play en directo, comenzando así mi primer Facebook live.

Fue un mensaje muy breve el que lancé, pero muy especial, porque quería dar las gracias a todos los alumnos del primer curso de Tu Cliente Handmade que habían confiado en mí. ¡Se agotaron las plazas antes de lo previsto! Fue tan buena la acogida y estaba tan contenta que creía que la ocasión lo merecía.

Eso supuso un avance enorme a nivel personal porque siempre había pensado que no sabía improvisar y que me iba a bloquear en directo. ¡Y ahí no hay tomas falsas! Mi posible metedura de pata iba a quedar para la posteridad si la liaba mucho, jeje.

No tuve de lo que preocuparme. Desde luego el directo era mejorable, pero no me arrepiento de haberlo hecho. Y gané tanta confianza que hasta me animé a hacer una sesión de preguntas y respuestas en vivo tan sólo una semanas después 🙂

11. Dedicar tiempo a crear en cuero y cerámica

Este último año me he animado a formarme de nuevo para experimentar con cuero, por mucho que de momento pensase que no tenía tiempo.

No sólo he aprendido nuevas técnicas y he sacado nuevas creaciones, como las que ves abajo, sino que me he animado a dar el salto a la cerámica y ahora estoy yendo a clases cada semana 🙂

proyectos de artesanía en cuero

12. Dejar de trabajar de noche

Me he considerado siempre un búho nocturno.

Cuando estaba en la universidad me iba a algunas salas de estudio abiertas 24 h para poder seguir estudiando después de cenar. Y es que entre las 11 y las 3 de la mañana pasaba algo mágico. Muchos de los problemas que me había costado resolver durante el día salían. Entender nuevos conceptos apenas me costaba nada. Todo fluía.

Por eso, cuando empecé a trabajar online me volvía a sentar después de cenar a hacer cosas delante del ordenador. Pensaba que tenía que aprovechar esos picos de productividad.

Después de hacerlo durante varias semanas empecé a tener cada vez más problemas para dormir. Cuando me iba a la cama mi cabeza era un hervidero de ideas, estaba muy activa y me costaba mucho conciliar el sueño.

Luego si me levantaba tarde tenía la sensación de estar perdiendo el día y algo me decía que de seguir por ese camino terminaría viviendo al revés. No quería eso.

Tomé entonces la firme decisión de no volver a trabajar después de cenar y salvo alguna ocasión excepcional así ha sido. Parece que voy por buen camino 🙂

 


Ya ves que puede ser interesante eso de echar la vista atrás y reflexionar sobre todo aquello a lo que nos hemos enfrentado y hemos conseguido de vez en cuando.

Igual festejamos el fin del año, o que se cumple un año más desde que nacimos, pero sin ser conscientes realmente de cómo hemos avanzado en ese tiempo a todos los niveles y que tenemos grandes logros que celebrar.

Por eso me gustaría invitarte a hacerte ese ejercicio de reflexión en tu próximo cumpleaños y a que lo celebres como te mereces. Porque estoy segura de que no te faltarán motivos para estar orgullosa de cómo has crecido 😉

Claro que no tienes por qué esperar a que llegue tu cumple para celebrar uno de tus grandes logros. Te propongo una cosa:

Piensa por unos segundos en uno de los mayores retos al que has hecho frente en el último año y en cómo vas a celebrarlo. ¿Te animas a compartirlo en los comentarios?

Un abrazo,

Beatriz

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Sobre Beatriz

Beatriz GM

Después de haber trabajado durante unos años como ingeniera en Alemania, emprendí un viaje que me cambió la vida: me fui a recorrer Sudamérica sola con una mochila. Allí descubrí algunos talleres de artesanía local y conviví con artesanos. Ahora me he propuesto ayudar a profesionales de la artesanía a hacer sus artesanías, sus técnicas y sus historias visibles en internet. ¿Seguimos en contacto en las redes? Facebook | Pinterest | Youtube

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